Escribo esta entrada y recuerdo a las muchas personas que a lo largo de mi vida me han dicho: ” ves el medio vaso vacío en vez de lleno…” y comprendo que es verdad de acuerdo al título; de lo menos a lo más.- En realidad lo bueno es que estoy aprendiendo a hilar y eso excluye el tejido, el estudio y lo demás (menos la columna que siempre dice presente y me está dando un ataque de ciático TREMENDO. ¡Qué difícil darle la justa tensión a la fibra que tiene que entrar en la rueca. Menos mal que se le puede quitar el exceso de tensión antes de hacer la madeja….

Somos pocos los asistentes pero tenemos muchas ganas de aprender a hilar así que tomamos mate, el profesor nos lleva la mano para tratar de calibrar la fibra de modo que no se corte, que no se retuerza como en mi caso, y nos contamos nuestras historias de vida y admiramos el paisaje que se ve desde los ventanales del salón del Instituto de Formación Docente Nº 31 que es hermoso: Puente Colgante y Río Quequén.
Mejor dejo de contar cómo es el paisaje y subo una foto.-

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